Shavuot, tiempos de paz   

21/May/2026

Por la Esc. Esther Mostovich de Cukierman, para CCIU

           

 

¿Qué celebramos en Shavuot? Desde muy antiguos tiempos ha sido en el Medio Oriente fiesta agrícola, agradeciendo al Señor por las primicias de las frutas y la cosecha de los cereales. Una visión de esa celebración se ve en la Biblia, en el Libro de Ruth, que describe la cosecha de cebada en la Tierra de Israel. También en Shavuot celebramos el Zman matan torateinu, el tiempo en que el Pueblo Hebreo recibe la Ley en el Monte Sinaí.

 

En la Biblia, el episodio del Sinaí se sitúa hace unos 3.500 o 4.000 años.  La interpretación rabínica examina las palabras del Pentateuco.

 

“Y vuestros niños, de quienes dijisteis, iban a ser la prenda, y vuestros hijos que no conocen en el día de hoy ni bien ni mal, ellos entrarán en la Tierra”.

 

Los rabíes preguntan: ¿cuándo dijeron los hebreos que sus niños serían prenda en garantía de la observancia de la Ley bíblica? El texto de la Biblia no lo dice, los rabíes elaboran un “midrash”, un ejemplo real o imaginado, que explica frases difíciles de entender en el texto de la Ley bíblica y dicen: antes de entregar la Ley en el Monte Sinaí, el Señor pidió al pueblo hebreo garantías de que la iban a cumplir.

 

¿Qué podía tener ese pueblo recién liberado de la esclavitud?  Ofrecieron como garantía a sus patriarcas y matriarcas. El Señor contestó:

 

-Están muertos. No los pueden usar como garantía. El pueblo ofreció entonces a sus Profetas, y el Señor contestó:

 

-Ustedes no son dueños de los profetas. Ellos son Mis enviados.

 

Entonces el pueblo ofreció a sus descendientes. A “nosotros” en todas las generaciones. En tiempos antiguos, los padres eran dueños de sus hijos, podían venderlos, o darlos en garantía. Podemos discutir si esa herencia que recibimos nos obliga o simplemente nos da la capacidad para seguir adelante con esa Ley heredada.  La respuesta depende de cada uno de nosotros.  Pero somos siempre cada uno en nuestra generación, quienes recibimos los Diez Mandamientos y toda la Ley de la Biblia.

 

El Talmud, la jurisprudencia de los rabíes, dice que si bien en el Monte Sinaí recibió Moisés del Eterno toda la Ley, la Ley existió desde mucho antes que Moisés, aún antes que el mundo; el Señor la habría utilizado como los planos para Su Creación.  En la interpretación rabínica, el Señor creó primero Su ley, la Torá. Después hizo al mundo y al ser humano, para llevar Su ley a obra sobre la tierra.

 

En todo caso, en el Sinaí no se entregan muchas leyes novedosas para su región y su época. ¿Prohibir el asesinato, el robo, adulterio y el falso testimonio, exigir justicia, proteger a la viuda y al huérfano? Eso ya era conocido, con algunas variantes, en el Cercano Oriente, en las leyes de Sumer (aprox. año 3000 a 2500 a.e.c.) y las de Hammurabi. (aprox. año 1750 a e.c.)

 

Yehezkel  Kaufman  en su libro “ The religion of  Israel “   explica   que la legislación mosaica  no puede entenderse como una evolución de las normas legales existentes  en Cercano Oriente, sino como una revolución en la forma de pensar.  La Biblia renovó muchas normas en uso en Cercano Oriente, pero al hacerlo dio a todo el régimen de Ley, un nuevo significado. El nuevo significado en la Ley arranca del monoteísmo ético en que se basa la Biblia. El Señor del Universo que se reconoce en el Sinaí es un ser Uno y Único que simplemente “Existe”, sin representación física.

 

El episodio del Sinaí presenta un Pacto entre dos partes que se someten a esa Ley y se obligan a cumplirla. Por una parte el Señor, Supremo Legislador, y como contraparte, todo el Pueblo de Israel, desde los tiempos de Moisés hasta nosotros.  Es interesante ver quiénes integran este “Pueblo”. Hombres, mujeres y niños, esto vale la pena destacar porque en otras legislaciones antiguas las mujeres son solamente objeto de derecho y aquí se reconoce a las mujeres como sujeto de derecho, hábil para cumplir las leyes.

 

Otro elemento a destacar; todas las leyes bíblicas se dirigen a los individuos, pero en algunas de ellas el sujeto obligado y el que detenta los derechos es el Pueblo, el conjunto de la comunidad y sólo se pueden ejercer en comunidad. Todo el Pueblo, se ha interpretado además: no solo por los presentes en aquel momento sino también sus descendientes aún no nacidos. “Cada uno de nosotros ha estado presente en el Sinaí”, nos recuerda el texto de la Hagadá (relato) de Pesaj-Pascua. Los derechos y obligaciones que surgen del Pacto serán ejercidos por quienes vivan en cada generación.  Mientras la ley de Cercano Oriente antes de Moisés, era obligación individual, familiar y en algunos casos tribal, el pacto de Sinaí impone por sobre esa obligación individual, la nueva obligación nacional. La responsabilidad y la penalidad por la falta de cumplimiento de algunas leyes, resultan así, colectivas y sin límite en el tiempo.

 

Israel tiene desde el Sinaí, Ley Nacional, aunque le faltan varios siglos para tener organización política nacional. En el concepto hebreo, la Ley es anterior al Estado, anterior a desarrollarse en un territorio.

 

Antes de recibir la Ley, los personajes del Exodo de Egipto son un grupo de ex esclavos, sin más ordenamiento que el de seguir a un líder. La Ley, su Carta Constitucional, es la que hace la diferencia. Podemos decir que la aceptación de los Mandamientos, nos transforma en Pueblo. La Ley de la Biblia le da al Pueblo su carta de identidad nacional. En palabras de hoy, podemos decir que la aceptación de la Ley, Carta de deberes, derechos y garantías, marca el surgimiento de la nueva Nación.

 

El Pacto entre el pueblo hebreo y Su Legislador se mantiene a través del tiempo; sus Leyes no cambian. Pero, y aquí está el quid de la cuestión, esas leyes se pueden interpretar y se deben interpretar por los jueces, quienes tienen que aplicarla en su tiempo. En la discusión y la interpretación radica el desarrollo de la Ley hebrea. Esa es la jurisprudencia hebrea, más adelante llevada a escrito en la colección de Tratados que se llama Talmud.

 

¿Cuál es la base de una Constitución democrática?  El Pacto Social.  La noción de Contrato Social la elaboraron los teóricos desde Hugo Grocio en el siglo XVI al Contrato Social de Juan Jacobo Rousseau en el siglo XVIII,   pero es teoría mucho más antigua, el primer Pacto de Ley lo encontramos aquí, en el episodio del Sinaí. Más allá de la Fe, el Pacto de la Ley da el ejemplo de cómo y por qué obligan las leyes a una Nación.

 

Pacto significa dos partes que se obligan mutuamente; el pueblo entrega el poder de gobernar al Soberano y se compromete a obedecer sus Leyes, el Soberano se obliga a obedecer las limitaciones que la Ley de esa Nación le marca. En el Sinaí el pueblo se obliga a cumplir las leyes del Señor y el Señor se obliga a cumplir Sus propias leyes.

 

Qué obligaciones asume el Señor en la Torá? Voy a nombrar tres.

 

Después del Diluvio, dice el Señor en Su corazón: Mientras dure la tierra, siembra y siega, frío y calor, verano e invierno, día y noche, no cesarán…    La obligación asumida es no perturbar el orden de la Creación y el flujo de las estaciones.

 

Dijo el Señor a Noé y a sus hijos: Voy a establecer Mi pacto con vosotros, de que no será más exterminada toda carne con diluvio… Como me enseñó uno de los rabinos con los que estudié, esta frase no puede aplicarse a cualquier situación. Una interpretación clara puede ser que El Señor se obligó a no volver a liquidar la vida sobre la tierra con otro Diluvio Universal.

 

Otra obligación que asume el Señor es la que le recuerda Abraham: hacer justicia. El juez de toda la tierra, ¿no hará justicia?

 

En Shavuot la tradición hebrea es comer comidas lácteas ¿Qué significa?  Un midrash dice que todo el pueblo estuvo presente cuando el Señor les habló desde los cielos, “hombres, mujeres, niños y el extranjero que está con vosotros”. Nadie se quedó a preparar la comida… así que cuando volvieron a sus tiendas, rápidamente tomaron leche cuajada y queso blanco para comer. Otro midrash apunta a las leyes sobre la comida kasher (pura según la Ley hebrea) recién aprendidas en Sinaí. Los hebreos comprendieron que la carne que tenían no había sido faenada tal como indica la Ley hebrea, por lo que la descartaron y comieron alimentos lácteos.

 

¿Qué símbolo puede haber en esas deliciosas hojuelas de masa rellenas de queso blanco? La Ley ha llegado de los cielos, es el regalo del Señor a Su Pueblo. ¿Qué comida llegó de los cielos al pueblo hebreo? En el texto bíblico, es el maná. El Libro de Exodo describe al maná. “como simiente de cilantro, de color blanco”. En el siglo X de nuestra era Rabí Salomón ben Isaac, más conocido como Rashi, explica: “es una hierba llamada en idioma extranjero (al decir idioma extranjero se refiere al francés medieval del Noroeste de Francia): coriandre. Tiene la simiente redonda”.

 

“Y su sabor, como pasteles con miel”, agrega el texto de Éxodo. Rashi explica: “Es una masa que se fríe, con miel”.  Una masa frita, similar al crêpe francés o al blintze de Europa Central, con relleno dulce y blanco. ¿Cuál podía ser ese relleno blanco en la Europa del siglo X en que vivió Rashi? No había heladeras, todos los días la leche fresca se transformaba en leche cuajada y crema ácida. Si la leche cuajada se pasa por un colador de tela, en unas dos horas tenemos dentro de la bolsita de tela, el queso blanco.

 

La tradición de los “blintzes”, crêpes o panqueques rellenos de queso blanco, rociados con crema de leche, se puede encontrar en Europa Oriental desde tiempos muy antiguos. Se comen hoy en día en cualquier país europeo, los rusos los llaman “blinis”. En Vilna, que tuvo muchos años de ocupación rusa, hay bares que se dedican a servir blinis, enormes hojas redondas de panqueques de papa rallada o masa de leche y harina, con los rellenos más diversos. En Vilna los llaman “lietinis” para envolverlos además de con crema, con la ilusión de pertenecer a la tradición original lituana. Todavía añoro el sabor de los “blinis” con crema que comíamos en Vilna.

 

¿Cómo termina el Tratado Iebamot (Cuñadas) este tema?  “Dice el Rabino Elazar en nombre de Rabí Janiná: Los estudiosos de Ley hebrea acrecientan la paz en el mundo”. Todos nosotros acabamos de estudiar este tema, de modo que podemos decirnos mutuamente: Gracias por ayudarme a hacer crecer un poco la paz en nuestro mundo.

 

Barry Kemp: El antiguo Egipto: anatomía de una civilización. Editorial Crítica. Buenos Aires, 2001.